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D1 – LEAN STARTUP > Cómo crear una EMPRESA TOP

Me he comprometido a lanzar mi startup durante la cuarentena por coronavirus y quiero contarlo aquí. Hay quien dice que es una locura. Si ya de por sí montar una startup en tiempos de bonanza es un riesgo -las estadísticas dicen que 9 de cada 10 mueren antes de cumplir los primeros 3 años de vida-, en tiempos de crisis ese factor riesgo se multiplica. Pero soy de los que piensan que en las crisis puedes hacer dos cosas: ponerte a llorar o venderle pañuelos a los que lloran.
 
Evidentemente mi startup no va a dedicarse a la venta de pañuelos. Simplemente es un ejemplo con el que quiero mostrar lo importante que es saber gestionar el riesgo y la incertidumbre cuando emprendes un negocio. De hecho esta es precisamente una de las señas de identidad que diferencian a las startups de las empresas que siguen modelos tradicionales. Como bien definía Eric Ries en su libro El método Lean Startup, “una startup es una institución humana diseñada para crear nuevos productos y servicios bajo condiciones de extrema incertidumbre”.
 
Precisamente quiero empezar esta serie de post hablando del método Lean Startup, que ha supuesto un nuevo paradigma en el lanzamiento, gestión y crecimiento de compañías tecnológicas en los últimos años a lo largo de todo el mundo.
 
¿Qué diferencia a una empresa tradicional de una startup? Sobre esto podemos abrir infinitos debates. Y me encantaría que en los comentarios dejáseis vuestra opiniones al respecto. Pero para mí, uno de los factores diferenciales de unas sobre otras es la escalabilidad. Una startup no puede serlo si no tiene un componente de escalabilidad.
 
Y os preguntaréis, ¿qué es eso de la escalabilidad? Pues a grandes rasgos consiste en construir una estructura y unos procesos que te permitan incrementan tus ventas y tus ingresos sin que tus gastos se incrementen en la misma proporción. Pensemos por un momento en una granja que cultiva zanahorias. El granjero necesita una superficie determinada de terreno para producir un volumen de zanahorias. Si quiere crecer rápidamente y vender más zanahorias necesitará más superficie cultivable donde plantarlas. Seguramente pueda crear un negocio rentable, pero no es escalable.
 
Ahora piensa en un SaaS, por ejemplo un servicio de software para gestionar flotas de vehículos de empresa. Una vez que tienes desarrollado el software, pueden usarlo una, tres o mil compañías. Tus costes de estructura no se van a ver multiplicados en la misma proporción que los ingresos potenciales a los que puedes acceder. Eso es lo que diferencia a una startup de una empresa tradicional.
 
Conseguir esto no es fácil. Y ahí es donde entra en juego el método Lean Startup, que coge prestados algunos procesos típicos de la investigación científica para aplicarlos al lanzamiento de un modelos de negocio en el mercado. Los científicos trabajan mucho con hipótesis que deben probar en condiciones de experimentación. Y en eso consiste precisamente lanzar una startup, en probar de la manera más barata y eficaz posible si tus suposiciones las acepta el mercado o no. Puedes gastarte miles de euros en desarrollar un producto que luego no va a querer nadie, o puede intervertir tu tiempo en desarrollar un proceso que te permita saber si el mercado lo va a querer o no antes de lanzarlo, ahorrando dinero y disgustos.
¿Y esto cómo se consigue? El método Lean Startup nos da algunas claves que podemos segmentar en las denominadas fase de una startup.
 
Fases de una startup
 
Cuando lanzamos una startup es importante tener claras dos fases: búsqueda y ejecución. En un modelo tradición asumimos una idea y la ejecutamos. En un modelo lean startup primero buscamos la manera de comprobar si nuestra idea tiene sentido, y después es cuando ejecutamos los procesos que hemos validado que funcionan. Déjame que te explique en qué consiste.
 
¿Has oído hablar alguna vez del encaje problema-solución? ¿Y del encaje producto-mercado? Pues éstos son los dos puntos centrales de la fase de búsqueda antes de lanzar una startup. Una empresa no tiene sentido ni futuro si su propuesta -ya sea un producto, un servicio o un proceso- no resuelve un problema real a un grupo amplio de consumidores. Aquí es donde entra en juego el encaje problema-solución.

 
 
Muchos emprendedores están excesivamente enamorados de su idea, cuando de lo que tienen que estar enamorados es de un problema que han detectado en el mercado y que pueden solucionar. Primero pon todo tu foco en validar si esa idea de negocio que tienes es una solución a un problema real. Y no hagas nada más hasta que no lo tengas confirmado.
En segundo lugar, una vez hayas detectado ese problema y tengas definida la solución, pon tu foco en validar si esa solución es la que acepta el mercado o no. Porque muchas startups fracasan en sus fases iniciales precisamente porque la propuesta que plantean, aunque solucionen un problema real, no lo hacen de una manera que el mercado aceptaría y por la que los usuarios estarían dispuestos a pagar.
 
Esto es difícil. Tanto el encaje problema-solución como el encaje producto-mercado son realmente complicados de conseguir. Por eso la tasa de muerte de las startups es tan grandes. Pero existe un método con el que reducir este riesgo: primero analiza muy bien el problema, después diseña una solución por la que los consumidores pagarían, y no te olvides de analizar bien esa solución por si necesitas pivotar y hacer cambios.
 
Aunque lo consigas nadie de te garantiza el éxito. Porque después llega el rock’n’roll, ¡el escalado! ¿Y qué es el escalado? Pues es la fase de ejecución. Después de validar que el existe un problema real, que tienes una solución y que el mercado está dispuesto a pagar por esa solución, tienes que construir unos procesos que te permitan ejecutar muy rápido y crecer a ritmos frenéticos en tiempos muy cortos. Los procesos son clave. Y aquí no debes perder vista tu competencia, la cultura de empresa que quieres instaurar, el talento que necesitas, la estrategia y, por supuesto, la inversión que necesitas. Pero de eso te hablaré en otro post. De momento, es importante que tengas muy claro que no se puede salir al mercado sin haber identificado los problemas, haber diseñado los experimentos con los que validar tu solución, y haber definido un sistema de medición para saber si esa hipótesis tiene sentido o no. A partir de ahí, construye tu empresa.
 
Aquí os dejo el vídeo donde cuento todo esto:

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